En primer lugar, debemos escuchar antes que hablar. La tutoría es una herramienta para recabar información sobre la situación personal de nuestros alumnos, por lo que cuanto menos hablemos más información conseguiremos. Muchas veces tendremos que encauzar la conversación con algunas preguntas que dirijamos a los padres, pero siempre con respeto y prudencia. Son ellos los que nos tienen que contar libremente lo que consideren que va a ayudar a la educación de sus hijos.
En segundo lugar, es importante crear un clima de confianza con ellos. Tenemos que demostrar que somos dignos de que nos cuenten esas posibles dificultades que puedan estar atravesando, que somos capaces de guardar esas intimidades. Un maestro debe tratar a toda costa, de no cotillear ni chismorrear, porque si queremos que nuestros alumnos se respeten unos a otros, ¿acaso vamos a faltarle el respeto a los demás hablando de ellos?
En tercer lugar, aunque parezca muy obvio, preparar bien las tutorías. Va a haber tutorías que sean ordinarias (con cada padre en cada trimestre), y extraordinarias (si sucede algo extraordinario). Para cada tipo tendremos que prepararnos de una forma diferente, en las extraordinarias tendremos que informar más que en las ordinarias ya que será por algo que haya sucedido en el colegio y tengamos que transmitirlo a los padres. En las ordinarias tendremos que organizarnos un esquema en el que podamos sacar partido a la reunión para conocer mejor al alumno y a su familia.
En cuarto lugar, ponernos en su lugar sin perder la objetividad y la calma. Esto no es muy fácil, ya que a veces mantener la objetividad se hace muy complicado. Es peligroso dejarnos llevar por las emociones, pero es inhumano no tenerlas presentes. Por lo tanto, como en cualquier situación de la vida, debemos buscar el equilibrio sano entre ambas. Tenemos que intentar comunicarnos con las familias de forma asertiva.
Intentar ser breves y concisos con la información que se quiere transmitir y recabar. No estamos para echar a perder el tiempo de nadie por lo que debemos intentar no irnos por las ramas y no ser demasiado repetitivos.
Por último, tratar de terminar siempre una tutoría estableciendo una meta en la que tanto padres como tutor puedan trabajar. Si no concretamos las cosas al final corremos el peligro de que se queden en el aire.
Bibliografía
Palacios,
P. (s.f.). Catholic.net. Obtenido de
https://es.catholic.net/op/articulos/59440/cat/28/para-maestros-10-claves-para-hacer-una-buena-tutoria-y-6-consejos-para-los-padres-ante-ellas.html#modal

No hay comentarios: