En primer lugar, nos dedicamos a calentar los 7 primeros minutos de la clase. Para ello, realizamos un juego que consistió en que, dividiendo la clase en dos grupos, unos tenían que poner del derecho los conos y los otros del revés. Así estuvimos durante unos minutos hasta que el profesor nos propuso distintos retos de coordinación, como correr con las rodillas arriba, con una arriba y otra hacia detrás…
Esta forma de calentar el cuerpo es diferente a la tradicional ya que busca motivar a todos los alumnos y no propone tiempos tan largos e innecesarios para este ejercicio.
Después, pasamos a realizar la actividad de atletismo. En primer lugar, el profesor nos preguntó cómo podíamos correr más rápido. Nos dejó unos minutos para hacer propuestas por grupos y poder reflexionar por nuestra cuenta, trabajando así nuestra autonomía y el aprendizaje significativo y experiencial. Una vez hablado en grupos, lo pusimos en común, y finalmente, entre todos, llegamos a la conclusión. Está muy bien utilizar esta técnica de aprendizaje ya que parte de los conocimientos del alumno, fomenta el trabajo colaborativo, y hace que no sea el profesor el que imparta de forma directa el contenido, sino que lo descubran ellos mismos con su ayuda.
Una vez determinada la técnica de cómo correr más rápido, nos dividimos en varios grupos y realizamos distintas carreras de relevos. Hay que señalar que el objetivo no era que ganaran los más rápidos y fuertes, sino que además de utilizar la condición física, se pusiera en práctica la táctica a través de retos de puntería, de azar o de conocimientos, ejercitando no sólo el cuerpo sino también la mente. Esto fomenta la participación de aquellas personas cuyo físico no está muy desarrollado pero cuya mente sí. Además, para que no se notara mucho la diferencia entre rápidos y lentos, la distancia entre las personas no era muy grande, para que no diese tiempo a que los rápidos cogieran mucha ventaja.
El primer reto fue lanzar una carta por persona a un aro encestando, el segundo fue lanzar una carta al aire y que cayera boca arriba, el tercero resolver 4 preguntas distintas sobre conocimientos del atletismo, matemáticas e historia, y la última fue una prueba de memoria y escritura. Como podemos ver, se trabajaron muchas cosas de otras asignaturas también fomentando la interdisciplinariedad y la participación de todos los alumnos.
La evaluación de esta unidad didáctica la llevaríamos a cabo mediante la observación directa, viendo que los alumnos muestren interés a través de la participación en la actividad, a través de su esfuerzo y en función de sus propias capacidades. Valoraríamos la intención antes que el éxito. Por supuesto, no puntuaremos más a los que ganen, principalmente porque en algunos de los retos planteados, la puntuación se encuentra bajo el azar, pero también, porque no es ese nuestro objetivo. Habrá que ver la actitud con la que abordan los retos los alumnos, y en el caso de que algún alumno no responda bien ver a qué se debe e intentar cambiar esa actitud a través de la motivación particular e individualizada. Para evaluar esta actividad realizaremos una ficha sobre las técnicas para correr más rápido que podemos utilizar y sobre la manera de coger los relevos si es un curso un poco más avanzado.
Nombre del alumno: ___________________
Curso: _________
Fecha: __________
Taller de relevos
¿Qué debo hacer para correr más rápido?
¿Con qué mano tengo que pasar el relevo? ¿Y con cual debo recibirlo?
¿Es más importante ser el más rápido en todo momento, o intentar ayudar a mis compañeros de equipo dándoles consejos o recibiéndolos para obtener mejor resultado entre todos?
¿Qué modalidad de relevos te ha gustado más y por qué?
Realizado por Lucía Lobato, Selina Pérez, Elisa García y Sara Campoy.

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