La educación en la ilustración - Educación Creativa

08/04/2021

La educación en la ilustración


La Ilustración española coincide con el reinado de Carlos III, en el cual se intentan  llevar a cabo grandes reformas en varios campos. Se enmarca con el despertar cultural y religioso de la reforma y la Contrarreforma y con los grandes avances científicos de la época. Además destacamos figuras muy importantes como D’Alambert, Diderot, Voltaire, Montesquieu y Rousseau. A lo largo de este periodo de tiempo surge el despotismo ilustrado, donde los monarcas gobiernan por designio de Dios. A Pesar de esta forma de gobierno, hay muchos reyes, como Carlos III, que se proponen implantar una educación estatal, secularizando la enseñanza y por tanto expulsando a los jesuitas de los distintos países. Como ya sabemos, en la ilustración se fomenta la “religión natural” a la vez que es el siglo de la razón. 


Las universidades se encontraban en decadencia al igual que en las letras y en las distintas instituciones, debido al rechazo de toda idea novedosa por miedo al menosprecio de la religión, además de por la precariedad salarial de los catedráticos, que se cambiaban de profesión. Otras razones de esta decadencia fueron el gran poder de los Colegios Mayores, a veces mayor que las propias universidades, y la facilidad que se daba para conseguir un grado sin tener el suficiente rigor científico. Todo el mundo reconocía la decadencia de esta institución pero nadie se preocupaba en buscar soluciones al problema. 


La reforma universitaria vino entonces de la mano de tres personas: 

  • El Padre Feijoo, que promueve la utilización de libros de texto de cada asignatura y la entrada en las distintas facultades de asignaturas como física, astronomía, botánica o historia natural. 

  • El portugués Verney, gran crítico del sistema educativo y de los escolásticos y jesuitas.

  • El criollo Olavide, llevó a cabo el plan de reforma de la universidad de Sevilla, que tendría gran impacto en el gobierno. Proponía la nacionalización de la universidad, la primacía sobre los colegios mayores, y negaba el acceso a las aulas a los pobres y a los religiosos. 

La presencia de Carlos III es fundamental para que todas estas reformas tengan un impacto en la realidad, ya que cuando comienza a reinar, sustituye a todos los altos cargos por personas jóvenes que serán los que lleven a cabo los cambios. (Rodas, Aranda, Floridablanca, Campomanes)

Los principales responsables de la reforma, buscaron elaborar un plan general para todas las universidades, pero lo abandonaron más tarde por la fuerte resistencia conservadora. Pretendían reformar dos puntos principalmente: 

  • El gobierno de las universidades. Se pretendía centralizar y secularizar el mismo. Falló porque las facultades estaban sostenidas con fondos eclesiásticos, de las que el Estado no podía prescindir.

  • El sistema de provisión de cátedras. Había muchos intereses para cubrir las plazas de los expulsados. Por esta razón se formaron dos bandos, los manteístas y los colegiales, estos últimos eran los que tenían más fuerza. También se propuso la uniformidad de cátedra entre las dos existentes. Existía la de regencia y la de perpetuidad. Al principio dejaron la primera, pero más tarde todas se hicieron perpetuas.

Como no se pudo hacer un plan general para todas las universidades se mandó redactar uno por cada centro. Para ello debían seguir unas directrices básicas del Consejo, pero en lo demás tenían libre capacidad para confeccionarlos. En la mayoría de centros apostaron por introducir libros de texto, como había propuesto Feijoo, lo que sirvió para que el Gobierno pudiera someter a las instituciones a su doctrina y criterios. La facultad que más reformas tuvo fue la de teología, y la que menos la de derecho.

Como hemos dicho antes todas las reformas fallaron debido a los colegiales y las personas que los apoyaban, y a las fuerzas religiosas, que sentían que perdían sus privilegios. Otra razón del fracaso fue el alto número de centros y la insuficiencia de recursos económicos y de formación.


En cuanto a la educación de la mujer, esta debía quedarse en casa como la sociedad indicaba. Su formación era muy rudimentaria y normalmente solo sentaba las bases de la religión. No eran consideradas para cargos denominados masculinos por lo que no se les ofrecía otro tipo de formación. Sin embargo, durante esta etapa, sobre todo en los países del norte, hubo defensores de la educación de la mujer como Campomanes o Josefa Amar y Borbón. Esta última decía que una vez que pasa la edad de gracia y belleza de la mujer, esta conserva la gracia del entendimiento debido a su previa instrucción. Argumentaba que además la mujer formada sería mejor esposa y madre ya que podría ser confidente de su marido e instructora de sus hijos. 


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@sara_campoy99