En el primer artículo del documento podemos observar que el autor nos habla de que el proceso educativo tiene dos aspectos fundamentales, por un lado el social y por otro el psicológico. Nos habla de que están orgánicamente relacionados entre sí y que no pueden darse por separado ya que si no la educación carecería de sentido. Si nos dedicamos únicamente al factor social, nos quedamos con la concepción de que el niño solo es una masa inerte que no piensa ni produce ninguna información que le permita desarrollar capacidades, pero si sólo aplicamos el factor psicológico, nos quedamos con una mera abstracción.
Por esta razón, debemos saber qué es realmente una capacidad y conocer cuál es su finalidad, la cual viene dada normalmente por la sociedad.
En el segundo artículo, el autor establece que la escuela es una institución social ya que la educación consiste en un proceso social. La escuela debe representar la vida presente, la que se vive en las casas, en el parque y en el barrio. La educación debe buscar según el autor, simplificar las relaciones sociales existentes ya que para el niño son demasiado complejas y abrumadoras y llevan a perder su propio poder de reaccionar correcta y ordenadamente.
Para el autor la educación en el colegio debe nacer de forma gradual desde el hogar, empezando por desarrollar las actividades con las que el niño ya está familiarizado en casa. La razón por la que la educación fracasa según Dewey es porque la escuela olvida que es una forma de vida en comunidad y se limita a dar ciertas informaciones o a formar ciertos hábitos en los alumnos que no llegan a ser parte vital de la experiencia del niño por lo que no son verdaderamente educativos. Por lo tanto, la escuela debe adquirir un modo de vida social dentro del aula, formando la unidad de trabajo y pensamiento entre los compañeros, haciendo que a través de la comunidad los niños sean estimulados.
El autor hace una crítica a los estímulos constantes del profesor, diciendo cómo él no debe imponer ideas o formar hábitos en el niño, sino que debe ser miembro activo de la comunidad seleccionando las influencias que afecten a los niños y ayudándoles a responder ante ellas.
En el tercer artículo podemos ver como Dewey habla sobre las materias que deben impartirse en la escuela, estableciendo que al principio, estas deben ir más acorde a las propias actividades de los niños. Muchas veces lo que hacemos es violentar la naturaleza de los niños intentando introducir estudios que no tienen relación con su vida social en ese momento.
La base primaria de la educación para Dewey está en las capacidades del niño, desarrollando las actividades expresivas y constructivas como son la cocina, la costura… que conforman el centro de correlación. Nos habla también sobre las dificultades y la problemática actual para impartir las clases de historia, ciencias, literatura y lenguaje. La historia debe impartirse como relación de la vida y progreso social, las ciencias deben introducirse no como una nueva materia, sino mostrando los factores de experiencias anteriores y proporcionando instrumentos con los que pueda ser fácil regular esa experiencia. En cuanto a la literatura y al lenguaje, debe trabajarse como instrumento de comunicación, con el fin de poder compartir ideas y sentimientos. El progreso está en el desarrollo de nuevas actitudes e intereses respecto a la experiencia.
En el artículo 4, nos habla de la cuestión del método, diciéndonos que se puede reducir en último término al orden de desarrollo de las capacidades e intereses del niño. El aspecto activo precede al pasivo en el desarrollo de la naturaleza del niño y la imagen es el gran instrumento de enseñanza. Se facilita el proceso de enseñanza fomentando e invirtiendo el tiempo y el esfuerzo en lograr que el niño forme su imagen. Dewey establece que las emociones son el reflejo de las acciones.

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