Desde mi punto de vista, hoy en día nuestra sociedad está envuelta en una marea de prisas, múltiples actividades, largas horas de trabajo… Algunas de las causas de la baja participación de los padres en los centros, no asistiendo a las tutorías, a las reuniones de padres, no participando en el AMPA o en las actividades para padres que se realizan junto a los alumnos, son las siguientes. Podríamos encontrar tres tipos de padres y madres.
En primer lugar, la mayoría de padres suele tener problemas para escaparse del trabajo por las mañanas, por lo que el asistir a las tutorías, que suelen ser en horario escolar, se les hace muy difícil. No solo tiene por qué ser el trabajo el impedimento para acudir. También puede ser una enfermedad de alguno de los cónyuges, situación familiar complicada, sobrecarga de trabajo al estar separados… Aún así, les gustaría participar pero no pueden. Quiero creer que este sería el grupo más numeroso, sería el grupo de padres que quieren, pero no pueden.
En segundo lugar, la minoría me gustaría pensar, hay padres que no están interesados en la educación de sus hijos por causas personales (trabajo, pereza, desinterés…). No educan en casa y no se “preocupan” por su educación en el colegio. Este tipo de padres suelen ser los que están inmersos en su trabajo y viven por y para él, olvidándose de la educación de sus hijos. Pero, como decíamos antes, no tiene por que ser solo el trabajo la causa de su desinterés, puede haber muchas otras. Normalmente, esta clase de alumnos, suelen presentar carencias afectivas graves ya que, aunque suelen tener de todo materialmente, no pueden pasar el tiempo suficiente con sus padres, que es lo que realmente les ayuda a crecer afectivamente sanos. A este tipo de familias, y especialmente al alumno, debemos prestarle especial atención. Tristemente, es difícil cambiar esta forma de vivir, pero haremos lo que esté en nuestra mano. Estas serían las familias que pueden y no quieren o que no pueden y no quieren. Cabrían ambos modelos, el caso es, que no quieren.
Finalmente, encontraríamos a las familias que sí que quieren participar de la educación de sus hijos y afortunadamente pueden. Creo que son un número reducido aunque no es inexistente. Además, son familias comprometidas y entregadas que normalmente ayudan a dirigir actividades para padres, llevan el AMPA… Esto no quiere decir que las familias que no pueden y quieren no formen parte, seguro que participarán con ganas en todo a lo que puedan venir.
En cuanto a las propuestas de mejora para la participación de los padres, a principio de curso en la primera reunión, de forma cordial pero con la seriedad que requiere el tema, les hablaría de lo importantes que son para la educación de sus hijos. Apelaría a que a lo largo del curso, si están dispuestos, me gustaría trabajar en equipo con ellos porque creo que es la única forma de que sus hijos puedan obtener la mejor calidad de educación. Les diría que mi objetivo es hacer todo lo que esté en mi mano para ayudarles a convertirse en niños independientes y capaces, pero que necesito su ayuda, porque sola no puedo. Después, hablaríamos de los impedimentos para que participen y propondríamos entre todos soluciones como modificar horarios de tutorías si es necesario, fechas...También buscaría generar un ambiente cómodo, cálido y de confianza con ellos, donde sin perder la autoridad docente, pudiese tener una relación cercana con los padres.
Finalmente, creo que sería bueno buscar qué motiva a los padres y qué “premios”, vulgarmente hablando, se les podría dar por venir, sin necesidad de que sean materiales, de hecho tratar de evitar ese tipo de premios. Un ejemplo podría ser tener un reconocimiento especial de alguno de los padres delante del resto. Pero con lo que me quedo principalmente es el empezar el curso haciéndoles ver lo importantes que son en el proceso educativo de sus hijos, ya que hay padres que no son conscientes de ello.

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