Empezamos la clase con el calentamiento, como siempre, de una forma poco convencional. Esta vez queríamos trabajar habilidades como el equilibrio, y nos interesaba calentar especialmente los brazos. Para ello utilizamos un ejercicio en el que teníamos que llevar una pelota encima de una hoja de periódico sin que se nos cayera. Después, fuimos aumentando el nivel lanzando la pelota con la hoja de papel y volviendo a recogerla sin que se nos cayera. Después, nos pusimos en parejas y nos fuimos lanzando una pelota sin que tocara el suelo. Finalmente, en parejas, teníamos que lanzar cada uno su propia pelota, de forma que ambas se cruzasen en el aire, y recoger la del contrario.
Esta forma progresiva de subir de nivel facilita que poco a poco vayamos consiguiendo estos pequeños retos, ya que si de primeras nos ponen un reto difícil podemos verlo como inalcanzable, aunque seamos perfectamente capaces. Tener éxito en pequeñas pruebas a las que vamos añadiendo cada vez un poco más de nivel permite que nos motivemos y acabemos logrando el reto planteado. En estas dos últimas etapas del calentamiento en las que estábamos en pareja, teníamos que ir sumando los puntos que íbamos obteniendo. Después, los anotamos en una cuadrícula que había colocado el profesor en una pared.
Acto seguido, entre todos, hicimos unos campos para cada pareja, de dos pasos de ancho y dos de largo, marcando las esquinas con unos conos. De esta forma nos aseguramos de que gracias a la organización espacial del aula, todos los alumnos podían estar realizando una actividad al mismo tiempo, evitando así que solo cuatro alumnos jugaran mientras el resto esperaban para poder realizar la actividad.
Empezamos lanzándonos la pelota por parejas con la mano, de un lado del campo al otro, con el fin de que los alumnos fueran haciéndose a las dimensiones de su nuevo campo. Habíamos cambiado estas dimensiones también, ya que no
tiene sentido introducir el tenis en la asignatura de Educación Física con una pista de tenis a tamaño real, principalmente por lo que hemos comentado anteriormente, de este modo sólo podrían jugar dos o cuatro personas a la vez y el resto tendrían que esperar. Por otro lado, los niños que no saben jugar al tenis se cansarían de correr y de no llegar a dar a la pelota ya que las dimensiones serían demasiado grandes para ellos. Por esta razón nuestras dimensiones serán mucho más pequeñas. En el caso de que haya un alumno aventajado en tenis podemos ponerle el reto de que su espacio de “pista” sea más grande que el de su compañero para ponérselo un poco más difícil. En cuanto a las normas, son las básicas del tenis. La pelota tenía que dar un solo bote en cada campo. Si se daban más botes era punto para el que la había lanzado a no ser que se hubiese salido fuera antes de botar. Así debíamos llegar hasta cinco puntos, y después teníamos que ir apuntando nuestros resultados en la tabla que nos dio el profesor. Una vez hecho esto, fuimos incorporando las raquetas y la pelota. De esta forma, íbamos introduciéndonos progresivamente en el correcto uso de la raqueta tanto si nos venia por la derecha como si nos venía del revés. El concepto del revés lo introdujo el profesor lanzando distintas preguntas como si encontraban alguna dificultad cuando la pelota les venía por el lado contrario. Poco a poco, entre toda la clase, fuimos sacando la forma en la que se debía ejecutar correctamente el movimiento, y para practicarlo nos pusimos cada uno en el extremo derecho de nuestra pista, teniendo que dar a la pelota sin movernos de ahí. Los que fueran zurdos tenían que estar al otro lado. Así, hicimos unos cuantos pases. Después, el profesor nos preguntó si se nos ocurrían algunos trucos para hacer que al compañero le costase más llegar hasta la pelota. Entre todos llegamos a lo que era una dejada y la técnica globo, y poniéndolo en práctica averiguamos cuando debíamos utilizar cada una. La dejada debía ser cuando el compañero de delante estuviese muy al fondo, y el globo cuando estuviese muy pegado a la red. Seguíamos apuntando nuestros puntos después de todas estas actividades, ya que aunque no eran competitivas, nos basábamos en un sistema de puntos.
Una vez introducidos todos los conocimientos necesarios para jugar al tenis en un nivel básico, empezamos a competir unos contra otros. El último de los ejercicios previstos, fue un partido entre parejas, donde pudimos observar las habilidades de nuestros compañeros, y donde podíamos apuntar también los resultados obtenidos. En el partido teníamos que poner en práctica las técnicas aprendidas a ser posible. Además, existía la figura del árbitro, encargado de velar por el desarrollo justo del partido.
Para la evaluación de esta actividad, además de la observación directa del profesor a lo largo de la misma, utilizaremos la figura del árbitro para que rellene una hoja con la puntuación de cada jugador y si han puesto en práctica las técnicas aprendidas en clase o no, y cuáles.
También utilizaremos la tabla que el profesor colgó en la pared para recoger las puntuaciones de todos los alumnos en sus distintos enfrentamientos.
Finalmente, introduciremos preguntas en el examen sobre la correcta utilización de las técnicas aprendidas y las reglas básicas del juego.
En cuanto al formato de competición se divide:
MATERIALES QUE UTILIZAMOS EN ESTA CLASE:
Pelotas para cada alumno
Una hoja de periódico
Raquetas
Cinta para marcar una red de juego
Conos que marquen los vértices de cada campo
La hoja que tendrá que rellenar el árbitro será la siguiente:
*Si no ha habido oportunidad dejarlo en blanco. Que no haya oportunidad de llevar a cabo el movimiento significa que el compañero no llegue a pasar la pelota de tal forma que el contrario no pueda darle de revés, o que no llegue a irse hasta el fondo de su propia pista para hacer una dejada… Esto se les explicará en la clase para que no haya ninguna duda.
Realizado por Elisa García, Selina Pérez, Lucía Lobato y Sara Campoy
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